EL NAUFRAGUITO

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El Naufraguito es definido por el autor, como el Boletín Oficial de Isla Naufragio. Isla inexistente, sólo es palpable su necesidad y se ha creado para “hacer más llevadero el desastre”. El propio autor nos desaconseja utilizar el Naufraguito como medio educativo para niños (y para adultos), ya que su ambigüedad podría desorientar al más pintado e insinúa que lo emplea a modo de coraza personal.

Cuando abres un regalo y, bajo el hortera papel que lo envuelve, encuentras una joya como El Naufraguito, entonces sientes la necesidad de compartir esa reliquia

Ceferino Galán, culpable de este disparate, es un superviviente artesanal, artista, experto en la materia tipográfica y escritor. Afincado en la ciudad condal, da rienda a su “creatividad del corta y pega”, para confundirnos y hostigarnos con sus enumeradas obras.

CADA NÚMERO CONTIENE ELEMENTOS QUE LO HACEN ÚNICO Y ESPECIAL

El Naufraguito no podía ser otra cosa que un fanzine creado, en 1989, especialmente para náufragos, objeto fetiche que cuida hasta el más mínimo detalle. Cada número es una aventura a la deriva, con la intereactividad como elemento sorpresa, con la que nunca quedarás indiferente. Aunque comenzó como objeto totalmente manual, sin ayuda de un ordenador, sin más apoyo que el de unas tijeras, una barra de pegamento y una fotocopiadora, hoy en día se ayuda de las nuevas tecnologías, por lo que es posible su publicación con mayor asiduidad, manteniendo desde sus orígenes el formato que lo vio nacer.

NO HAY NAUFRAGUITO SIN SU MININAUFRAGUITO

Cada Naufraguito, lleva consigo un hijo bautizado con el nombre de “Mininaufraguito”, complemento embolsillado en la contracubierta de cada número (nació a partir de la llegada del nº7 “Ñam, Ñam”), que lo convierte en un doble fetiche para el coleccionista de cuirosidades.

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En la entrevista que le hace Natalia Matzner a Ceferino, nos vienen facilitados algunos ejemplos de pecuiliaridades en los detalles de la publicación:

“Por ejemplo, en “Jamás pensé que te odiaría tanto” (nº 61, Octubre, 2004) donde las esquinas interiores son el índice del fanzine y a la vez índice de tipos de odios, es lúdico, juegas con el formato en relación al contenido y la temática. El nº 67 “El fragmento nº Catorce”, se refiere al mito de Osiris que troceó al hermano, el pene fue el fragmento número 14 y esa publicación tiene una forma especial, especialmente el “Mininaufraguito” tiene cortado todos los artículos, si juegas con las líneas cortadas puedes leer un mini poema. El Nº 44 “La farmacia de pan o el laberinto del idiota”, en el centro hay un laberinto, luego otro, y así sucesivamente, cada hoja y artículo tiene forma de laberinto. El nº 41 “A través del espejo” hay que leerlo por completo con un espejo, y en el nº 76 “Peso Mosca” puedes convertir tu derrota en victoria.” 
 
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En su página web oficial, el autor nos narra la historia oficial de cómo nació el Naufraguito:

“Hace muchos años estuve haciendo el servicio militar en la Capitanía General de Palma de Mallorca, que estaba en el Palacio de la Almudaina, frente a la catedral. El comedor y los dormitorios los teníamos en “Bóvedas”, así llamábamos a un recinto que estaba por allí cerca, en la muralla que está debajo de la catedral. La parte superior de esta muralla era un paseo abierto al público y los soldados estábamos en la parte inferior.

El caso es que una tarde, estando en este recinto, me cayó encima un cuaderno de 26 páginas en las que un hombre había escrito su vida. Miré hacia arriba y no vi a nadie. El cuaderno empezaba y terminaba con “Yo soy quien soy y no me cambio por nadie” y era un relato pormenorizado de su vida y sufrimientos que eran muchos. Terminaba bien. Me imaginé al autor del cuaderno como un náufrago que había llegado, victorioso y feliz, (de momento) a su isla del Caribe. Yo aún no lo sabía pero este fue el primer náufrago.

Si quieres hacerte con “El Naufraguito” y su mini hijo adjunto, escribe a elnaufraguito@hotmail.com

En Granada, puedes hacerte con tu ejemplar en Librería Bakakai (ahí estaba anclado El Naufraguito que terminó en mi haber).

by Moco de Pavo

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